Cuando notas el cambio pero las pruebas salen bien
Existe una situación que casi nadie te explica y en la que está mucha gente que llega hasta aquí: tú notas que tu memoria no va como antes, pero las pruebas cognitivas salen dentro de lo normal.
Tiene nombre. Se llama queja subjetiva de memoria o deterioro cognitivo subjetivo, y define exactamente eso: la percepción propia de un cambio que todavía no aparece en los tests. No es una enfermedad ni un diagnóstico, y en muchísimos casos no evoluciona a nada más.
Pero es importante prestar atención. Cuando la queja es persistente, va a más con el tiempo y, además, la nota el entorno, la investigación la considera una de las fases más tempranas en las que puede expresarse un proceso subyacente —a veces años antes de que ningún test lo detecte. Es distinto del deterioro cognitivo leve, donde el bajo rendimiento sí es medible en una evaluación neuropsicológica.
Y aquí viene lo importante, y es una buena noticia: esta es la fase en la que más margen tenemos para actuar. Si empiezan a aparecer algunos cambios, detectarlos pronto permite valorar qué está pasando y qué podemos hacer. Y si no hay ningún problema, los hábitos que construyas hoy seguirán jugando a tu favor mañana.
Es este el perfil exacto de las personas que participaron en el ensayo clínico PENSA, en el que se evaluó FontUp: adultos con quejas de memoria, sin diagnóstico y con pruebas normales.